27.1.17

Kayak

Siempre tuve miedo a la idea de andar en kayak, temía que la canoa se diera vuelta, creía no tener la fuerza suficiente para remar o que el cuerpo se me cansara demasiado rápido. Pero esta vez acepté el desafío, el Nahuel Huapi me pedía que lo navegara. Además no lo haría sola, remaría junto a mi compañero. Aun así, sentí algo de temor al momento de arrastrar el kayak hasta el agua y subirme sobre él. Nos adentramos en el lago y en cuestión de pocos segundos el miedo se convirtió en placer. Remar era un esfuerzo fácil, sólo había que dejarse llevar por la intuición y avanzar en la dirección que se desease. Cuando estoy en el agua mi resistencia física, por lo general limitada, aumenta. Dejar quietos los remos luego, recostarse sobre la canoa y permitirse hamacar por las olas, es una sensación deliciosa. Fue tal mi regocijo de navegación que, pasadas casi cuatro horas, no deseaba salir del agua. Y yo que sentía miedo… gracias a mi amor por el agua navegar en kayak se convirtió en una grata metáfora más sobre el arriesgarse y superarse a uno mismo.
Además del rafting por el río Los Patos de Barreal, en San Juan, bogar el kayak por el lago Nahuel Huapi, en Neuquén, fue la segunda aventura en agua más maravillosa que he vivido. Sentir avanzar el navío de una forma tan armónica y respetar cada oleaje, siendo parte de cada movimiento del lago, no luchando contra él sino yendo con él.
Desde la ribera del camping Cullunche en Villa La Angostura, frente a la Isla Menendez, comenzamos la travesía hacia el Norte, pasamos muchos puertos, dimos la vuelta, no dirigimos hacia la Isla Piojito, y continuamos remando hacia el Sur. Por momentos soltamos los remos, quedando a la deriva, el movimiento lacustre sacudiendo el kayak, y así dejamos que en el último tramo, con una mínima ayuda de los remos, el lago nos devolviera a la orilla. Nos incorporamos con las piernas empapadas, con el viento helado del atardecer patagónico congelándonos las piernas, pero con el calor del sol en el rostro y en los brazos, abrigando la culminación de esta aventura en el Sur que, sin duda alguna, es una experiencia que hemos de repetir.

Natalia Peralta

Fotografía: Javier Páez Muro
Lago Nahuel Huapi, Neuquén

3.12.16

Viaje a Chile

Si tengo que hacer una pequeña devolución a Chile, le diría que: amé su gente, su cordialidad y buen ánimo; que Santiago es la ciudad con más opciones veganas que he conocido hasta ahora; y que extrañaré el dulce y sabroso mote con huesillo.
Me traje todos los colores apilados de Valparaíso en la retina, la húmeda belleza de su puerto activo, y la frescura de las olas del Pacífico en mis pies. Aún me siento envuelta en el verde montañoso y la pureza del Cajón del Maipo, y en el silencio meditativo del templo Bahá’í. Al mismo tiempo, sigo sintiéndome empujada desde atrás por la energía hiperactiva de la ciudad de Santiago, que recorrí de punta a punta en todos sus medios de transporte, desde “la” micro hasta trole y metro.

Nat, mi amiga chilena del alma, ha sido la mejor guía turística. Estos días alegres, de mucho caminar y charlar y reír, quedan muy bien guardados en mi corazón para siempre.
Mi amigo argentino, que cruzó la cordillera para quedarse a vivir del otro lado, me concedió el honor de compartir una jornada en su paraíso. San Alfonso es un mundo aparte de plácida magia.
Gracias, Chile. Gracias a todos quienes me dieron tan cálida bienvenida. Y, sin dudas, ¡nos volveremos a ver!

Natalia Peralta 

Fotografías: Natalia Peralta
Puerto de Valparaíso y San Alfonso

21.9.16

Primavera















Un antes y un después.
En este equinoccio quiero florecer
con mis verdaderos colores.
Nada de tintas medias.

Algo se fue
con el cuerpo de mi madre,
pero algo retorna
con su alma.

Su aliento a mi poesía, perdura.
Su hálito fresco, maternal
me renueva en sus memorias.

Ramas en forma de interrogante,
los frutos son capullos
que se abren en mis manos.

Todas las que fui
perecieron en el invierno,
maduro en la metamorfosis
hacia mí misma.

Hoy comienza la primavera.
Hoy empiezo a ser.
Ahora sí.


Natalia Peralta

17.9.16

Vendaval















Si tomo tu mano, viento,
¿a dónde me llevas?
Hoy estás rabioso,
hoy haces hablar a puertas
y ventanas,
le das expresión a los árboles,
expresan tu furia afónica.

Yo me dejo llevar por ti,
me entrego entera
a tu soplido iracundo,
me uno a tu fuerza.

¿A dónde vamos, viento?
Farfullas puntos cardinales,
me desorientas
con tu andar arremolinado,
huracán de tierra,
movimiento sin rumbo.

¿Qué me dices, viento?
No entiendo tu rumor,
regálame una palabra…
¿o eres todo el verso
de esta atmósfera
que me arrulla y me alza?


Natalia Peralta

5.9.16

Escribir


Escribir es mi mejor forma de meditación, porque allí soy pura y completamente yo misma. He probado vivir varias versiones de mí, y a cada una de ellas me entregué con cuerpo, mente y alma; pero la que subyace por debajo y a la vez se eleva por encima de todas, desde adentro de mí y por sobre mí, es la escritora, la poeta. Y no hay nada, absolutamente nada, que de más paz interna en todo este vasto e impermanente mundo, que fluir desde uno mismo, que ser uno mismo.


Natalia Peralta 
Fotografía: Natalia Peralta 

28.8.16

Contemplación


Contemplar la tierra,
respirar los cerros,
sentir el éxtasis
de la vida
en un trozo de Gaia,
entre las rocas,
el río y su pequeño vergel.

La gloria
de la creación
en un instante.

La eternidad
del ser
en el destiempo.


Sobre una sierra de Ullum,
sentada en lo alto,
un chimango en su vuelo
me arrebata
todo lo decible:

su graznido
posee más sabiduría
que todas las palabras
del planeta.

Natalia Peralta 

Fotografía: Javier Páez Muro
Ullum, San Juan

4.8.16

Nostalgia

Extraño la máquina de escribir, era tan bella. Las letras caían con estrepitoso ímpetu en las hojas y estaba el dulce sabor de lo impreso al instante. Se movían en el aire, veloces, las letras en sus moldes de metal como en una carrera al papel. A veces se trababan todas en el centro y ahí aparecían los dedos poniendo orden. El "¡clin!" finalizando el margen, cual campanadas de la catedral de la creatividad; y ese arrastre hacia el otro margen, como un arco de violín, para comenzar una nueva línea en la melodía de las palabras que hacen música con el alma.
Toda mi adolescencia utilicé máquina de escribir, horas sólo ella y yo. Lo único que rescaté como positivo cuando pasé a la computadora, ya en el siglo XXI, fue el poder ir hacia atrás y el borrar rápido, la corrección fácil. Lo demás es todo confort visual. No me gustan las pantallas. Amo el papel. Amo los libros. La tinta es la sangre de mi espíritu. Gusto de las hojas al tacto, de las letras impresas que me hacen presente. ¡Y cómo extraño la máquina de escribir!

Natalia Peralta

27.7.16

Aquarina


Diluir la fantasía
para condensar la verdad,

la realidad
de un naufragio
sin saberme exactamente
si río
o mar,


hidrólisis que se prende
de mi éter,
de mi sol volátil de acuario.

Me conozco
y no,
siento todo
y no veo nada.

Sumergirse en lo turbio
de la vida,

sujetarse del ancla
de un buque de sueños,

dejarse llevar
desde la profundidad 
existencial,
a riendas del navío
de sutiles deseos.

Ser el agua del naufragio,
ser el tripulante
y la balsa
y la vela.

Natalia Peralta

23.7.16

No sé












No sé,
la lapicera me chista
pero no sé qué quiere hoy de mí;

los renglones me imploran,
me piden palabras,
pero no me dicen cuáles codician.

No sé,
hay poemas dando vueltas
incrustados en el éter,
son movedizos,
son huidizos.

No sé,
ángeles y demonios trovadores
algo me cantan
a través de las paredes.

La verdad
es que no sé nada
de los versos de los astros
y de cómo escribirlos;

mas las estrellas murmuran
y aunque no entiendo mucho
sus espirales de secretos
las bajo y las trazo.

Algo brilla en el papel
cual diamante,
mi mano como un prisma
transforma lo desconocido
en estrofas.

No sé,
y en la insensatez
se me hace agua la boca
de rapsodias inconclusas
y odas sempiternas.


Natalia Peralta 

22.7.16

Confluencia








Emociones encontradas.
Sí, mis emociones se encuentran
y a veces juegan,
otras veces riñen
y otras, las más bellas de las veces,
se aman.

Por estos días riñen y juegan;
yo, en mi inocencia,
intento disciplinarlas,
mas se revelan dentro de mí
porque quieren ser eximidas;
ellas habitan la tierra de mi ser
y aran con gracia.

Cuando mis emociones
se corresponden y se aman
fertilizan todo mi espíritu,
brotan rosas en mis mejillas
y las abejas de mis pensamientos
fabrican miel en mis ojos.

Me pueblan emociones
y en sus encuentros y desencuentros
prolifera mi libertad con soltura.


Natalia Peralta 

11.6.16

Rumbos de vida

Me han dicho que les recuerdo a los sanjuaninos el valor y la belleza de su tierra, con la mirada aporteñada y un tanto cansada de quien dejó atrás una Buenos Aires gris, atiborrada de neones que intentan pintarla con distintos matices, descubro que aquí no les falta nada. La verdadera riqueza se encuentra en la naturaleza, sin duda alguna. Aquí no hay muchos shoppings, ni galerías, ni cines, es verdad; mas cada tarde el sol nos proyecta un espectáculo único antes de recostarse detrás de los cerros. Si habré soñado con las serranías cuando antaño mi vista topaba con interminables edificios en mis intentos de buscar el cielo crepuscular; mientras por estos lares el firmamento utiliza todas las gamas de sus acuarelas antes de caer la noche. Esa noche de silencio espectral, donde todos levantamos la cabeza de la almohada como un niño ante cualquier ruido extraño, simplemente por eso mismo, por la extrañeza de que algo pueda perturbar tan pacíficas madrugadas. Y cuando el sol se despereza, hasta que se sacude la fiaca y se asoma, los contornos ondulados de la ciudad se visten de azul.
Aquí no hay bocinazos ni gritos, ni embotellamientos ni piquetes. Aquí hay un concierto matutino de aves a diario; la tranquilidad es tal que se pueden escuchar sumarse a la orquesta el canto del viento y la percusión de las arboledas golpeando sus ramas entre sí. Asoma nuevamente febo y los cerros se difuminan bajo su luz; pero están siempre ahí, rodeándonos, abrazándonos, porque estamos en una porción de Pacha que tiene largos brazos de tierra que nos contienen. Sube el calor, porque San Juan es un poco así como el amor, arde y quema. Así mismo su gente, cálida, amable, cordial. -Vas a notar que el sanjuanino es un poco perezoso- me dijeron hace unos años, cuando llegué a este rinconcito de Cuyo. -No- diría yo ahora -el sanjuanino tiene más bien un ritmo apaciguado, como el crecer de la hierba, como el vapor que suave marcha a formar la nube-.
A estas alturas, no sé qué sería de mí sin las siestas, porque aquí hasta las hormigas dejan su labor para descansar un rato. Después se reanuda la marcha con la energía de un caballo galopando hacia el campo para arar con soltura.
Cae un nuevo atardecer con sus nuevas tonalidades, porque nunca son los mismos si aprendemos a ver; así como en cada inicio de jornada el concierto matutino es incomparable, si sabemos oír. La ciudad porteña podrá entretener el cuerpo, ocupar más la mente, mas esta ciudad cuyana alimenta el corazón, es un festín para el alma.

Natalia Peralta 

Fotografía: Javier Páez Muro
Villa Tacú, San Juan

23.4.16

Luminiscencia eBook









Queridos lectores; les cuento que mi libro Luminiscencia ahora está en formato eBook, para que puedan leerlo cómodamente en sus computadoras y/o celulares. Para adquirirlo sólo tienen que solicitarlo al correo caminopoesia@gmail.com y lo recibirán en sus casillas en formato digital, de forma gratuita.

Gracias siempre por estar del otro lado de mis letras.

Natalia Peralta 

12.3.16

De San Juan a Sídney

(A Natalia Lizama)











Estamos lejos, sí.
Hay un silencio oceánico
con una profundidad inasequible
por donde viajan mis pensamientos
y los tuyos,
por donde bucea nuestro afecto
para encontrarse en algún punto
del Pacífico.

Este poema me sabe húmedo
son sal de mar y lágrimas
porque la vida cambia
y en cada llanto el rostro se transforma
y el alma.

Mas también somos las mismas
que antaño reímos tiradas en el suelo
mate mediante
y filosofías de vida atragantadas.

Tan distintas y tan iguales
como un espejo frente a otro;
en la aguada distancia el reflejo crece
y a través de él nos mira el sol
y nos enceguece.

Caminamos bajo el mismo sol, sí.
Quizás no estamos tan lejos entonces.

Se mojan mis ojos al fantasear
el abrazo apretado de un reencuentro. 

Con nadie he podido ser tan yo misma,
expresar mis más íntimos anhelos
y tristezas
y enojos
y alegrías.

Me gusta imaginarte de día,
activa, mientras aquí
me vence el sueño;
o tú soñado mientras aquí
transcurre la vida.

Juntemos tu arena y mi tierra
en algún punto del Pacífico,
amiga mía,
y construyamos una balsa
de amor de puerto en puerto
mientras navegamos la existencia
en lejanía.

Natalia Peralta

14.12.15

Puzzle











Nos vamos armando
como rompecabezas
de piezas creadas por separado.

Buscamos el sentido
de la imagen
que no termina de dibujarse.

Una pieza,
un día;

una forma,
un ser;

el contorno del destino
va buscando sus formas
y en su libre albedrío
se nos encastra.


Natalia Peralta

9.10.15

Presentes

Siesta de primavera; al cobijo de unos árboles, observo delante de mí a una pareja de adolescentes. Se besan un poco dulcemente, otro poco apasionadamente; se miran, se hablan, ríen; brilla su inocente romanticismo sobre el césped. Y aunque mañana su lazo llegara a desintegrarse, aunque no volvieran a verse nunca más; el recuerdo de este instante permanecerá en sus memorias; alguna vez mirarán hacia atrás y las imágenes de este día endulzarán sus corazones. 
Y ajenos a todo, un poco a la vida, a las responsabilidades, a su alrededor, a mi mirada; ellos únicos en su presente se entrelazan con el mío. Ya no son sólo ellos, ni yo soy sólo una mano que escribe plasmando lo que contemplo; ahora es todo un fragmento literario, un trozo de esta poesía de eternidad.

Ahora, observo todo con estos ojos solubles, atrapando con ellos lo indisoluble de la vida, el presente infinito de un instante que simula ser fugaz.

Natalia Peralta 

18.8.15

Oda al Sol


Sol, abrázame,
disuelve este frío de mi piel;
acúname
con tus manos doradas;
llévame
a tu cálida fuente de luz,
quiero arder
en tu vientre de fuego.

Esta urgente necesidad de ti,
de buscar tu rostro esférico
en el silencio;

la templanza de tu compañía
me sosiega.

Fluyes hacia mi alma,
inagotable,
manantial de dulce lava
que me baña;
y me renuevo en tu vertiente
de poderosa energía cósmica.


Natalia Peralta 

1.8.15

Carta al Todo

   Universo, Cosmos, Fuente, Vida, Gran Espíritu; no puedo llamarte Dios porque siento que te queda chico, que en ese nombre te idealizamos, que ni siquiera tienes un nombre porque trasciendes las palabras mismas. Todo en ti es perfecto, todo en su orden, tanto que el desorden forma parte del equilibrio.

Los seres humanos somos una minúscula parte de ti, pero tan importante como el tornillo que sostiene una rueda para que un carro no se desmorone. Somos parte tuya, igual de perfectos en nuestras imperfecciones.

Dios: palabra creada por el hombre, que todo tiene que nombrar y catalogar. Si, en verdad, eres todo lo que no se ve, pero que nos mantiene con vida, esa energía constante, eternamente a disposición para sanarnos y armonizarnos, para volvernos al orden perfecto en la infinitud de nuestras almas.

Gracias por darme esta vida consciente en el planeta Tierra, lo amo. Amo a la Naturaleza que me envuelve cada día, donde te manifiestas. El canto de un pájaro puede ser el eco de una estrella; el viento, un recorrido de ese eco por toda la vía láctea; los cerros, retazos de un Marte o un Venus.

Cuando me preguntan si creo en Dios, digo que no.

Cuando me preguntan en qué creo, digo que creo en la pura e inagotable energía universal, en la Vida, creo en la Pachamama que nos protege, creo en esta alma maravillosa que hoy transita por mi cuerpo. Creo en los seres humanos, sí.

Creo que estamos entrando en un poderoso cambio, en el que aprenderemos a trascender toda incertidumbre de este plano físico y nos acoplaremos, saltando dimensiones, en la más alta frecuencia del Amor Universal.


Natalia Peralta

[Retiro de silencio de Servital Shambala, San Juan]

7.7.15

Inicios

Una madrugada, hace exactamente dos años atrás, un insomnio cargado de ansiedad daba comienzo a mi último día en la ciudad de Buenos Aires como habitante; luego volvería esporádicamente de visita.
La despedida fue de ese gris aporteñado al que ya no quería pertenecer; aquella muchacha que fue un ser oscuro en la gran ciudad, anhelaba con ardid salir a buscar colores rumbo al noroeste. ¡Y los encontró!
Mas a veces los colores se empantanan, y aún sueño con otro lienzo que me inspira; pues dentro de este cuerpo apaciguado, habitan una mente muy inquieta y un espíritu aventurero en desmesura.
Dos años desde que abandoné Buenos Aires con el pecho vibrando de júbilo, la confianza como mi mejor aliada, y la valentía tomando las riendas de mi vida.
Y el camino recién empieza...


Natalia Peralta 

Fotografía: Natalia Peralta 
[Ruta 7, Argentina]

5.5.15

Mariposa blanca


Mariposa blanca,
acompaña con tu pureza
mis pasos, y transforma
mis pies en alas.

Hoy siento que acaricio
al orbe en mi andar,
que no osaría causar daño
de ninguna manera.



Mariposa blanca,
¿eres ajena a mí o eres
mi propio reflejo?
En tu radiante blancura
se espeja mi alma.

¿Te veo, mariposa,
o tú me miras y vuelas
escoltando mi camino,
guiando a mi ser
en este peregrinar sola
por el ripio de Zonda?


Natalia Peralta

21.4.15

Peregrina en la Naturaleza















Camino en tu templo sagrado,
en búsqueda de tu corazón divino
¡oh, mi Madre Naturaleza!

No encuentro pertenencia
entre los humanos;
encuentro mi pertenencia
entre los animales y la hierba,
entre las rocas y el agua.

En medio del sol y la tierra
está mi hogar, construido
con lo más puro del éter.

Natalia Peralta 

Fotografía: Natalia Peralta 
Zonda, San Juan

5.12.14

Poética













Hoy me vuelco a lo simple,
a la belleza pura y sutil,
a la poesía en su esencia.

Mi espalda se entumece,
mis manos se crispan;
tan sólo quiero soltar,
preciso llorar palabras
cual tibias gotas sazonadas.

Basta de diluvios en papel,
que mi espíritu caiga
como rocío en las hojas.

Admiraré a los grandes escritores
e imitaré, en mi juego artístico,
a los grandes poetas de lo eterno.

Y mi vida abrazará las formas 
de una oda...

Hoy me anuncio como poeta,
ya no como escritora.

No gusto más de largas horas
frente a pantalla y teclado;
ahora gusto de largas horas
frente al rostro de la naturaleza
que besa a la creación.

Gusto de los versos hechos de estrellas
y los renglones que saben a tierra.

Doy las buenas noches al cuaderno
que en sus pálidos brazos me contiene
y me voy a crear con plácida gracia
rapsodias en sueños de diosa.

Bajo a la selva subterránea
hasta que me llame la mañana
a regresar al mundo de arriba,
a cubrir con el velo corpóreo
este poema salvaje que se escapa.

Ya no lo cuento como un cuento,
ahora lo cuento como un alma.


Natalia Peralta