13.6.25

Tiempo

La poesía necesita tiempo,
requiere reloj de caracol,
recorrido sereno y caparazón,
capacidad de intro-verterse,
habitar, contemplar y narrarse.

Hace un par de siestas
me quedé observando el reloj
de la vieja estación de tren
(retirada ya de su oficio).


Siempre son las 11:17

¿Antes del meridiano o pasadas de él?
¿Se detuvo cerca de un mediodía
o de una medianoche?
¿Se detuvo o lo detuvieron?
¿Sucedió en simultáneo
al detrimento de la estación?
¿Está realmente detenido
o son unas 11:17 eternas, un minuto
extendido, vasto y perdido en el espacio?
¿Cuántas vueltas habrán dado
esas agujas ahora tiesas?
¿Cuál habrá sido la escena última
que el artefacto atestiguó?

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Si ven que demoro
en responder mensajes
o me cruzan por ahí
completamente abstraída
y acaracolada,
es que estoy pensando
en estas cosas
o las estoy escribiendo.

Es que escribir no es más que eso,
detenerse en el tiempo
para hacerlo imperecedero.

Natalia Sol Peralta

Ph. Natalia Sol Peralta. San Juan.

2 comentarios:

Bruno dijo...

"¿Se detuvo cerca de un mediodía
o de una medianoche?
¿Se detuvo o lo detuvieron?"

Me gusto mucho esta parte por la atmosfera que se genera y porque me recordó a la torre del reloj de "Volver al Futuro", aunque ahí si sabemos porque se detuvo.

Bruno dijo...

Se me pasó comentar la foto, está muy buena. Me hizo acordar mucho a una pintura que hice hace unos años inspirada en la estación de tren de Chivilcoy. Las dos comparten la misma luz.