25.4.12

Magnificencia de lo cotidiano

Hace unos días, vi por la calle a un niño caminando de la mano con su madre. Pasaban por el costado del verde jardín de un hospital que se encuentra cercano a mi casa. En el pasto, próximos a la vereda, se encontraban dos gatos lamiéndose cariñosamente el uno al otro. El niño quiso parar a observarlos, pero la madre lo tironeaba del brazo, apurada por seguir adelante. El niño se resistía, pero la madre ganó con su fuerza y siguieron caminando con prisa.

Hace otros días, cuando me encontraba en una esquina esperando para cruzar la calle, vi a una niña a mi lado que mirando el cielo le tiraba de la ropa a su madre en señal de atención mientras le decía -¡Mirá, mamá, se ve la luna de día!- Se asombró que en plena luz del día, entre medio de los altos edificios, la luna ya nos sonreía con un cuarto creciente. La niña insistió pero la madre no levantó su mirada al cielo, su atención estaba expectante del semáforo que, ni bien cambió de color, las dejó cruzar apresuradamente.

Me he cansado de ver en el último tiempo, niños que en pasos fugaces por las plazas quieren detenerse tan sólo un instante a observar a las palomas y las madres, mientras los tironean de algún brazo, les dicen que no hay tiempo, que se les hace tarde para una u otra cosa.

Todo esto me ha hecho llegar cómo ráfagas muchas reflexiones internas, que hoy me han generado el deseo de trasmitir:

Llegamos a este mundo tan conectados con todo…

La niña que en medio de los edificios, en medio del caos de un día de ciudad, ve la luna de día y se pone feliz. Es su clara y fuerte conexión con el Universo.
El niño que repara en dos gatos que se lamen afectuosamente el uno al otro. Su sensibilidad lo hace desear detenerse a observarlos. Es su clara y fuerte conexión con el Amor y la Naturaleza.

Nos han educado de tal forma que siempre hay que correr y estar apurados por cumplir los mandatos sociales, dejando de lado los internos, hasta finalmente ni siquiera poder escucharlos. No hay tiempo, ni un minuto en veinticuatro horas del día, para mirar la luna, las palomas, unos gatitos, las nubes, una flor, nada. Siempre estamos llegando tarde a algún lugar. Y creemos que sólo tenemos derecho a disfrutar de la naturaleza en esos pocos días que una o dos veces al año nos dan de vacaciones. De hecho, estamos seguros que sólo es naturaleza una playa o una montaña. No vemos que estamos rodeados, en donde sea que estemos, de cielo, nubes, luna, sol, estrellas, quizás de árboles, flores, palomas, pájaros, de vez en cuando mariposas, libélulas, un arco iris, etc.

Se habla de encontrar o buscar la conexión con el Universo y la Naturaleza, pero se trata de recuperar, tan sólo de recuperar, algo que siempre tuvimos, algo con lo que nacimos y morará por siempre en nuestro interior, por más escondido que pudiera llegar a encontrarse. Pudimos haberlo perdido dentro de nosotros mismos, y allí mismo es donde lo volveremos a encontrar.

Volvamos a mirar el mundo con pureza y comenzaremos a encontrar la belleza en él a cada instante, a reconectarnos. Tomémonos un momento para sentir al Universo rodeándonos por doquier, y en su misma infinitud el Amor y la Naturaleza que nos envuelven perpetuamente.

Natalia Peralta

29.3.12

Sigilo














-No hables...
Me dijo la voz del silencio
mientras caían
las primeras hojas de otoño.
-No luches contra tu esencia,
crece desde tu sigilo.
Cuando todos
parlotean sobre las raíces
tu ya estás
en la copa del árbol
sintiendo
en el sosiego del cielo
los susurros
del sabio Universo.

Natalia Peralta

29.1.12

Equilibrio













Extrañas sensaciones de una nueva vida,
de mi nuevo ser que no deja de renovarse a sí mismo.
Nueva morada, nuevas emociones, nuevo sentir.
Pasan los días y más me alejo del recuerdo de quien fui.

Ya no ser. Dejar de ser.
Hoy soy, mañana no lo sé.

Y sentir la angustia de la despedida
(porque hasta dejar de ser es una despedida)
mezclada con la alegría de la bienvenida al Ser
(porque hasta empezar a ser es una bienvenida).

El hoy oscila entre lo viejo y lo nuevo,
entre la costumbre y la aventura.
Los lados de la balanza suben y bajan.
Mas el centro del equilibrio está en mí.
Soy quien sostiene la balanza.

Soy.

Las emociones sólo bailan a mi alrededor.

Soy mi centro.


Natalia Peralta

27.11.11

Incongruencia... ¡y el eterno retorno!


“Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.
El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.
Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó:


-¿No habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?
-Pero ¿hay vida después de la muerte o no?-insistió un discípulo.
-¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!- replicó enigmáticamente el Maestro.”

Preciosa moraleja de Anthony de Mello. No es bueno estar atado al pasado, pero tampoco lo es estar atado al futuro. La vida se sucede Aquí y Ahora, pero nos han inculcado desde chicos la adicción a pensar más en el futuro que en el presente, de querer estar siempre un paso más adelante, aunque no hayamos levantado siquiera el pie para darlo.
Es verdad que es difícil establecerse de lleno en el presente, aún en las pequeñas cosas; confieso que antes de comenzar este escrito ya lo imaginaba terminado. Y no hasta que comencé a dejarme fluir renglón a renglón pude sentir que estaba creando este instante. La acción nos centra, nos trae obligatoriamente al presente. Ahora mismo podemos pensar en el futuro, pero ahora mismo no podemos actuar en el futuro, ni mucho menos en el pasado. No hay mejor forma de estar presentes que accionando. Pero accionado correctamente, inteligentemente, nutriendo nuestras vidas en el hoy.

Una vez le preguntaron a Buda qué era lo que a él más le sorprendía de la humanidad.
Buda respondió: “Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero, y luego pierden el dinero para recuperar la salud; y que por pensar ansiosamente en el futuro, olvidan el presente de tal forma, que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido."

Saboreemos la vida momento a momento, vivamos cada instante intensamente. Sólo debemos ocuparnos de vivir el hoy bajo la acción correcta, luego nada podría ir mal. Si accionamos correctamente en nuestra cotidianeidad podemos estar tranquilos de que todo lo que suceda será lo mejor que puede suceder, aún cuando se trate de alguna pena que debamos pasar, sabremos que la vida misma nos está enseñando algo. El Universo no puede traer a nuestro presente otra cosa más que un orden perfecto de sucesos.

Se me viene a la mente la teoría de Friedrich Nietzsche del eterno retorno. En su gran libro La Gaya Ciencia, en el fragmento “El peso formidable” nos plantea:

“¿Qué sucedería si de día o de noche te siguiese un demonio a la más apartada de tus soledades y te dijese -Esta vida, tal como tú la ves actualmente, tal como la has vivido, tendrás que revivirla una vez más, y una serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro, todo lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida, vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y el mismo orden, y también este instante, y yo mismo. ¡La eterna clepsidra de la existencia dará vueltas incesantemente, y tú con ella, polvo al polvo!?- ¿No te arrojarías contra la tierra rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así hablase? ¿O bien has vivido ya el instante prodigioso en que le contestarías -¡Tu eres un dios, y jamás he oído palabras más divinas!- Si este pensamiento tomase fuerza en ti, tal como eres, te transformaría quizás, pero quizás te anonadaría también, la cuestión ‘¿Quieres esto una vez más y un número infinito de veces?’ pesaría sobre todas tus acciones de una manera formidable. ¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no ‘desear otra cosa’, sino esta suprema y eterna confirmación!”

¡Vivir la vida de tal manera que valga la pena volver a vivirla! Amar la vida tanto que deseemos que se repita tal como es, sin soñar con un paraíso imaginario al cual viajar después de la muerte, sentir que no hay nada mejor que esta existencia; ¡y que al final de nuestro camino no deseemos otra cosa más que volverlo a empezar, paso por paso!
Este pensamiento nos lleva a buscar el esplendor de cada momento. Nos lleva a ser, aquí y ahora, intensamente.

En uno de mis libros de cabecera, Así habló Zaratustra, encontré años atrás otro bello pensamiento que me acompaña siempre:

“Todo se va y todo vuelve. La rueda de la existencia gira eternamente. Todo muere y todo vuelve a florecer: el año del ser transcurre eternamente. Todo se rompe y todo se recompone. Incluso la morada del ser se edifica a sí misma eternamente. (…) A cada instante comienza el ser. La esfera de un ‘allá’ gira en torno a todo ‘aquí’. En todas partes se encuentra el centro; curvo es el sendero de la eternidad.”

El pasado ya no existe, el futuro aún no existe. Vivamos hoy. Seamos presente.

Natalia Peralta

21.9.11

Silencio del violín













Tan sólo puedo contemplarte…
Tu música aún está dormida.
Descansas en terciopelo azul
a la espera de suaves caricias
que te harán gemir y gritar.
Tu sonido es placer, es éxtasis,
es un cuarteto de Beethoven
en su clamor a la vida.
Es una dulce melodía de Haydn
que te susurra poesía al oído,
que se te esparce como azúcar
en las venas.
Es un capricho de Paganini
que se te aloja en las entrañas,
que te desgarra.
Un sin fin de emociones
descansan en tus cuerdas quietas.

Te arrullo con gamuza roja,
me reflejo en tu cuerpo de madera.
El silencio no opaca tu belleza,
instrumento de sutiles curvas,
de finos detalles, pequeño primor
que al más leve roce te enardeces.
Hoy tan sólo te contemplo…
a veces, mis manos inexpertas
te hacen expresar incongruencias.
Espero con ansias los días
en que empecemos a entendernos,
tu buscarás sostén en mis manos
y mi mentón reposo en tu concavidad.
Vetusto anhelo palpitante;
siempre esta admiración por tu sonido,
siempre este amor por tu figura,
siempre este fuerte deseo de tocarte.
El primer sueño ha sido cumplido;
hoy reposas a mi lado,
el destino te acercó a mis manos.
El próximo sueño a cumplirse
aguarda el lugar y el tiempo propicio
que están pronto a alcanzarnos.
Mientras tanto, mi estimado violín,
tan sólo puedo contemplarte...

Natalia Peralta

13.8.11

Sombras en la luz

El amor como algo que siempre está, aunque no pensemos en él o ni siquiera lo sintamos.

El amor que está con uno siempre, que está junto a ti como tu propia sombra, porque el amor es tu esencia.

Y tanto el amor como la sombra parecen desaparecer cuando son invadidos por una completa oscuridad.

Pero cuando uno vuelve hacia la luz, ve que la sombra del amor sigue junto a uno, porque nunca se fue, porque siempre estuvo.

El amor es.

No es luz ni oscuridad, es una esencia de luminosidad que es uno mismo y que al mismo tiempo se expande fuera de uno.

La sombra no se toca, pero sabemos que está, que existe, que se proyecta desde uno, y que al mismo tiempo es uno.

Podemos mirar hacia otro lado y pretender que no está, podemos hasta olvidar que la llevamos con nosotros.

Podemos sentirnos tan libres, porque no hace falta ser conciente de algo que siempre está, no hace falta cuidar algo que no se pierde.

¿Hablo de la sombra? ¿Hablo del amor? Dedúzcanlo ustedes, mientras proyectan sombra, mientras expanden amor bajo la luz, o mientras permanezca escondido en la oscuridad.

La sombra del amor es infinita, es de todos y para todos. Somos tan libres de amar que podemos hacerlo por cada ser sobre la tierra.

Hay tantas sombras de amor, que unidas son el claroscuro del mundo, la esencia del Ser, despierta o dormida.

El amor está. El amor es. Y su sombra vive a tus pies.

Natalia Peralta

Fotografía: Natalia Peralta

29.7.11

Ser











Sentir que uno es eso que en realidad no quería ser,
pero que debía ser.
Sentir la liberación de lo que en verdad no era
y darle la bienvenida a la realidad del ser.
Sentirse ser.
Sentirse.
Ser.

Natalia Peralta

10.6.11

Ave Fénix


Arde en la hoguera de su propio vuelo.
Bajo el cuerpo de lumbre ella es el Sol.
Su resplandor la atrae y la convierte en ceniza.
Viaja a su íntima noche, se asimila
al leve polvo errante de los muertos.
Pero entre lo deshecho se rehace.
Toma fuerzas del caos, se teje en luz
y amanece en la llama indestructible.

Pacheco


Todos hemos ensayado alguna o más de una vez esta 'muerte y resurrección en vida' ante episodios de dolor, pérdida, cambio, decadencia, etc., y es en ese sentido que la figura del Ave Fénix encarna la esperanza de un siempre posible recomienzo.

En Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche habla de las transformaciones de nuestro ser y de nuestro espíritu, y plantea que para alcanzar la cima de la felicidad primero hay que pasar por lo más bajo del dolor. En cierto pasaje formula la pregunta “¿Cómo pretendes renacer si antes no te has reducido a cenizas?”, la cual podría ser una clara alegoría al Fénix. Pero, de todas formas, siempre entendiendo esta muerte a la decadencia como una purificación personal y la sempiterna oferta de seguir en búsqueda de la plenitud y la felicidad.

Otro aspecto precioso del Ave Fénix es el que lo vincula con la idea de la no violencia, ya que al alimentarse sólo del rocío, este etéreo alimento le otorga la posibilidad de no dañar a ningún ser viviente para asegurarse su supervivencia. Además, al quemarse a sí mismo no lastima “karmicamente” a nadie, sino que se autoinmola sin necesidad de ningún otro actor, sin ocasionar dolor a ningún ser en ningún sentido. Nos recuerda asimismo a la filosofía jainista, donde sus adeptos llegan a usar la cara cubierta con un lienzo para no lastimar ni matar a ninguna criatura, por más pequeña que fuese. En este aspecto el Fénix es un claro ejemplo de la cristalización del principio de Ahimsa (no violencia).

En la tarea que encara, una y otra vez, de re-crearse a sí mismo, nos da muestra de la libertad y a la vez la responsabilidad personal por la elección de la vida a la que queremos renacer.
El Fénix simboliza la inmortalidad, la cual no es ajena al cambio: nacimiento, esplendor, decadencia y muerte están enlazados entre sí, formando una interminable cadena que se extiende desde y hasta el infinito, lo que nos permite tomar real perspectiva y escala de cada uno de los escollos nuestros de cada día, y entenderlos como constantes oportunidades para el cambio.

El Ave Fénix es un ser sensible y fuerte al mismo tiempo. Se quema a sí mismo cuando advierte que debe ser su fin.

Podemos imaginar al Ave Fénix perdiéndose en el cielo, haciéndose eterno con su alto vuelo en una fusión con el Universo.


Natalia Peralta & Mauricio Laruffa

11.4.11

El silencio de las sirenas

Hace mucho tiempo atrás, cuando era una niña, soñaba con convertirme en una sirena; mi eterno amor por el agua y mi fantasía de poder vivir debajo de ella habían logrado que las sirenas sean de gran admiración para mí. Recuerdo que cada vez que se me presentaba la oportunidad de sumergirme en una gran cantidad de agua, movía fuerte mis piernas juntas soñando con que, quizás, la rapidez del movimiento convertiría a mis dos extremidades inferiores en grandes y coloridas aletas.
Hoy en día mi sentimiento de amor por el agua persiste, con mayor intensidad aún, más no así la fantasía de convertirme en una sirena. Los pensamientos realistas de la mente adulta ya no me permiten dicha fantasía. Sin embargo, estos seres mitológicos de las profundidades del océano aún me hacen soñar, me hacen sumergirme en un líquido ensueño y pensar cuán maravilloso sería vivir rodeada de agua en lugar de aire. Es que el agua tiene esa energía que me renueva, que me tranquiliza, que me hace andar a la par de sus suaves ondas, nadando en su cristalina paz.
En honor a mi niña interna, a las sirenas de mis fantasías, y por los sueños que aquel inocente corazón albergaba, transcribo un texto de Franz Kafka en el que recoge un pasaje de Ulises del universo ficcional de la Odisea de Homero.

Natalia Peralta

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

"Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:
Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.
Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo."
Franz Kafka

23.2.11

Cerro Colorado












Allá, en la punta del cerro
se hace imposible el describir,
lo majestuoso del momento,
la suprema energía del sentir.

Te miran los árboles, mansos,
mientras las piedras te hacen pie
para pasar al río, que a su paso
se forja el paisaje cordobés.

Colorados son los senderos,
rojas las piedras, roja la tierra.
En estos andares de febrero
el aire de lluvia fue primavera.

Las nubes taparon cumbres,
la neblina enchapó los cerros,
el plateado paraíso se hunde
en las cenizas de mi recuerdo.

Natalia Peralta

Fotografía
: Graciela De Lazzari
[Cerro Colorado, Córdoba]

1.2.11

Poetas, papeles y nubes



"Si eres poeta, verás claramente que hay una nube circundando esta hoja de papel. Claro, pues sin una nube no habría agua y sin agua los árboles no pueden crecer y sin árboles no podemos hacer papel de esta manera, la nube esta aquí, en esta página, entonces comprendemos que la existencia de esta página depende de una nube. Papel y nube están unidos, íntegramente relacionados."




Al leer estas palabras de Thich Nhat Hanh no pude más que emocionarme, agarrar mi cuaderno, acariciar las hojas y sentir la energía de la naturaleza rodéandome. De repente, entre mis dedos sentía la nube, al agua, al árbol. Comprendí la santidad de la muerte y la vida, el morir de un árbol para que en una hoja nazca un poema. La reencarnación de la nube, el agua y el árbol en mi poesía. La inspiración de los ciclos en mis letras.

Natalia Peralta

7.12.10

Energía

Creo en la energía del Universo, en la energía de la Naturaleza y en la energía de los Seres Humanos; y creo, veo, siento, cada vez con mayor claridad, la relación y la conexión que tienen éstas energías. Todo se mueve tan perfectamente bien cuando sabemos observar, cuando llegamos a esa iluminación interna que nos muestra nítidamente que nada en esta vida es casual, que nuestro destino es una cadena de eslabones unidos por causas y efectos. Las personas que estuvieron, las que están y las que estarán en nuestras vidas más adelante, son como una cadena de seres tomados de las manos, sólo que están unidos por una energía cósmica, pero todos aquellos que habitan nuestra existencia se relacionan entre sí de alguna manera, incluso quienes nunca se han cruzado. Quienes nos quieren nos enseñan mucho, quienes nos lastiman, quizás, nos enseñan más. Nunca hay que maldecir a alguien porque nos ha lastimado, hay que bendecir incluso al enemigo, porque lo más probable es que haya aparecido en nuestra vida con el fin de otorgarnos alguna enseñanza.
Insisto, hay que saber ver. Advertir que si amamos a alguien que no nos correspondió quizás sea porque ese amor es el primer escalón para luego llegar a la cima del amor real, pero sólo conociendo al amor que no es podremos llegar al amor verdadero. Hay quienes tienen la suerte de subir escalones de pocos peldaños o de tan sólo uno para llegar al amor real; pero también están los que tienen esa otra suerte de explorar distintas formas de amor hasta llegar al verdadero. Todos los caminos son apasionantes. El amor es apasionante.
Vuelvo a insistir, aprendamos a observar. Los amigos, cuantas veces nos lamentamos al haber perdido un amigo, porque nos distanciamos, porque la vida nos alejó, y pasado un tiempo comprendemos que ese amigo era el que debía estar en ese momento de nuestras vidas, que era la persona perfecta para una época perfecta. No todos maduramos de la misma forma, y a veces para crecer las ramas de un árbol deben abrirse. Igual las personas. El Universo nos proporciona un orden en nuestras relaciones, nuestra energía cósmica es un imán que atrapa a las personas correctas para cada instante, para cada época, para cada lugar.
El Universo nos provee todo de una forma tan perfecta, sólo hay que aprender a captar. Segundo a segundo nuestro ser se entrelaza con todo lo que no rodea. Nuestro ser se entrelaza con cada objeto. Abracemos a la silla en que nos encontramos sentados, pues alguna vez fue un árbol en un bosque. Nuestro ser se entrelaza con cada hecho, con cada situación, desde sentarnos a tomar un té hasta hacer un viaje, tornemos sagrado cada instante. Que no nos alcance jamás el aburrimiento, es sagrado incluso el momento en que nos encontramos en la cama mirando el techo, pensando, soñando. Nuestro ser se entrelaza con cada persona, y si nuestra energía es buena, podemos lidiar y complementarnos a la perfección con las demás energías de las personas, tanto con las buenas como con las malas. Podemos lograr ese equilibro, sonreír con cada encuentro grato, sonreír incluso en los encuentros no gratos.
Ante las personas de mala energía no actuemos con bronca, sino con compasión, es la única forma de lograr un equilibrio con ellas.
Ante las personas de buena energía, disfrutemos. Apreciemos cada instante cuando el Universo ponga frente a nosotros a esos seres que irradian luz. Aprendamos a ver por qué ciertas personas aparecen en ciertas etapas de nuestra vida, y comprendamos también cuando y por qué se van. Cada encuentro con otra persona nos enseña algo, y debemos disfrutar de esos encuentros en el exacto instante en que suceden, porque podrían ser los únicos. Lo cierto es que todo es impermanente, hay que valorar cada instante con cada persona, nunca sabremos si volveremos a encontrarnos. Y nunca, jamás, nos lamentemos por quienes ya no formen parte directa de nuestra vida. Aprendamos a sonreírle al recuerdo, comprendamos por qué algunos seres estuvieron en nuestra vida sólo una etapa, por qué fueron las personas perfectas para esa etapa, por qué ya no lo son ahora. Comprendamos que quien se encuentra con nosotros está en el aquí y ahora, no el pasado, no en el futuro. Y a los que estén en el pasado, pues saludémoslos con una sonrisa. Y a los que estén en el futuro, pues démosle la bienvenida con una sonrisa. Todas nuestras relaciones se encuentran en sincronicidad con cada estado nuestro, con cada etapa, con cada instante. Observemos, aprendamos a ver estas sincronicidades, el por qué de cada encuentro, de cada bienvenida y de cada partida. Así ya no volveremos a lamentarnos. Así cada instante será vivido en el eterno presente, el aquí y ahora. Así, danzaremos al unísono con el Universo y nos fundiremos en un océano de energías en perfecta sincronía.

Natalia Peralta

26.10.10

Sat nam


“La libertad es el gran espejo mágico
donde toda la creación
pura y cristalina se refleja;
en ella se abisman los espíritus tiernos
y las formas de la naturaleza entera.”
Novalis ~




Esta mañana simplemente caminaba a paso tranquilo, bajo el suave calor del sol de primavera, con la música de Monjes Budistas en mis oídos; y me sentí en completa armonía conmigo misma y con todo lo que me rodeaba, me sentí más en mi centro que nunca. Respiraba en un completo estado de relajación, sentía el prana entrar y salir de mí con simple naturalidad.

Llego a una esquina y detengo mi paso para esperar que cambie el semáforo. A unos pasos míos veo un hare krishna también esperando para cruzar, allí sobre el pasaje El Maestro, donde a unos pocos metros está la Academia Vaisnava, donde probablemente se dirigía. Lo miré y por primera vez sentí que lo entendía, que sabía como había alcanzado esa paz que reflejaba su mirada, esa armonía en toda su figura envuelta de telas color naranja. Por primera vez, él no era el extraño entre la gente, hoy me sentí más cerca de él que de todas las demás personas que me haya cruzado. Quizás no comprenda su rasgo devocional, nunca he sido una persona devota, pero sentía que entre él y yo había una similitud espiritual muy grande, que si nos sentáramos uno al lado del otro no sería necesario hablar una sola palabra para descubrir la semejanza entre su alma y la mía.

El semáforo cambió, el hare krishna cruzó a mi mismo paso y luego siguió su rumbo por el pasaje El Maestro. Yo seguí por la Avenida Rivadavia, que esta mañana para mí no tuvo nombre, hoy simplemente sentí que caminaba por un fragmento del mundo, en completa sincronía con el planeta entero.

Natalia Peralta

Fotografía: Natalia Peralta

3.7.10

Luz intensa











Luz emergente,

mirada radiante,
armonía,
paz interna,
desapego,
libertad.

Liberación extrema,

desataduras,
ansias
de perfecta universalidad.

Espíritu desmedido,
exaltado,
alegre,
hambriento de ser,
sediento de vida.

Luz tan refulgente
que encandila,
no existen sombras,
sólo el ser
que se pierde en la luz
incesante, hipnótica,
del espíritu libre.

Natalia Peralta

17.4.10

Nuevo Ser

Cuando lo entendí no pude contener las lágrimas, pero sí, mi oscuridad había muerto para siempre. Ya era un ser completamente nuevo, y lloré de alegría como nunca en mi vida lo había hecho. 

Jamás pensé que la oscuridad me dejaría, porque creí que formaba parte de mí, pero ella se fue cuando vio la luz que comenzaba a emanar de mi interior. 

Al desaparecer la oscuridad mi luz lo invadió todo para que esta otra ya no tuviera retorno.


De repente ya no era la misma, mi espíritu comenzó a crecer en enormes dimensiones, todo mi ser irradiaba una indescriptible sensación de bienestar, conocí la paz. Todo mi alrededor también cambió, mi percepción de las cosas y la relación con los demás seres.

Mi viejo ser lloraba en soledad, mi nuevo ser no puede parar de sonreír cuando se encuentra en soledad, y aunque a veces no sonría con mis labios, mi alma adopta una constante forma de sonrisa.

El Cosmos ha parido este nuevo espíritu que ahora se mece dentro de mí. Siento que nada me puede derrumbar, pues la luz no se derrumba, los Astros brillarán eternamente en mí, y yo con ellos. Todo mi pasado, mi vida entera, es apenas un detalle en mi presente. El pasado ya no pesa, la oscuridad cuando se fue lo tomó de la mano y se lo llevó consigo.

He renacido, y al igual que un bebé lloro en este mundo que siento nuevo, con lágrimas brillantes me reconozco en este Universo y me siento en armonía con él. Y crezco, mi luz se expande, mi ser se eleva y toco con mis manos la paz de la existencia.

Natalia Peralta

1.10.09

Estelar


La noche se me acercó,
con su silencio y todas sus verdades,
lleno de estrellas espejadas,
para mostrarme la cara de mi locura,
tiró sobre mi nariz polvo de éter
y en un estornudo escupí mi razón.


Natalia Peralta

2.9.09

Tomás




A mi eterno amor felino
05/10/92 ~ 02/09/09


Tomás, creo que tus pelos blancos aún vuelan,
aunque invisibles, en la atmósfera de este hogar.
Tus huellas nunca serán borradas de este suelo.
Tus ojos celestes todavía iluminan cada rincón.
Y tu maullido seguirá, quizás por siempre,
haciendo eco en nuestros corazones...


Natalia Peralta

16.3.09

Entre nubes y sombras









Sombras en el techo,
nubes en el piso,
siluetas falciformes,
deleite visual,
ocio cerebral.

Toma mi mano…
Déjala…
Permíteme sacarle
el guante de piel
para que puedas sentir
mis huesos.

Ahora si,
agarra mis huesos,
pero sujétate fuerte.

Caminemos
agarrados de la mano
y los huesos
por las sombras y las nubes,
por la sombra de una nube.

Dulce descanso
de la bruma diaria,
dulce reposo
entre maderas húmedas.

Dame tu boca,
desnudaré tus dientes.

Detrás de las nubes,
debajo de las estrellas,
la atmósfera lúgubre.

Soñemos con el no-paraíso,
viajemos entre sueños
hacia la paz eterna.

Natalia Peralta

Fotografía: Natalia Peralta

9.12.08

Hematomanoide

Pánico sobrenatural
en medio del más largo lapso
de serenidad.

Desesperante ansiedad,
los pensamientos son cortantes,
mas la sangre no se escapa.

Coagulada existencia,
se hinchan las venas del ser
que explotan de placer.

Y sin embargo todo
se recubre de piel,
prisión humana,
celda carnal,
búsqueda existencial.

Breve lapso de pánico
sobre un tramo de paz,
la sangre fluye igual,
y sobre la tierra, la faz
de mi inconsciencia.

Natalia Peralta

13.10.08

Sueño de una noche de invierno

La noche era oscura y corría un viento suave, similar a la caricia que siente ella en su rostro. Y ella mira hacia atrás, pero sólo ve oscuridad, ignora que detrás de esa oscuridad unos ojos la observan. Sin embargo, se trata de la mirada que tanto ansía. El dueño de dicha mirada teme que no lo reconozca, entonces desea provocarle sentimientos a través de una simple brisa. Y le provoca el más placentero de los escalofríos, tan cálido a la vez, que es por eso que ella lo reconoce. Entonces descubre su cuello, tentando al deseado acechador. La suave brisa se enfoca solo en su cuello, y cuando ella mira la sombra en la pared, sonríe y dice -Sabía que mi deseo iba a hacérmelo presente de alguna forma una de estas madrugadas, sólo deseo que su sombra me envuelva completa y me sumerja en un ensueño-. -Se lo concederé- Ella nota que la luz es derrotada, la sombra se agranda y con gusto la absorbe en un cálido abrazo mientras la recuesta. Luego ella siente unas cosquillas en sus labios, la sensación es tal que le provoca un profundo suspiro, dice -Gracias por visitarme hoy- y sonriendo se duerme.
Javier Páez Muro & Natalia Peralta
Dibujo: Javier Páez Muro

19.8.08

El círculo y el espiral

Antes era como un círculo,
no podía crecer fuera de lo que ya era,
fuera de mis convicciones
y mi primeriza esencia.

Ahora soy como un espiral,
puedo crecer sobre mi ser,
caminar sobre mis convicciones, y más allá,
abriéndome a lo desconocido,
extendiendo mi esencia infinitamente.


Corté en un pequeño punto
del círculo de mi mente
y comenzó a extenderse solo
un infinito espiral.

Natalia Peralta

12.8.08

Del círculo al espiral


Mi mente girando en círculos
tan imperfectos
que lograron la perfección.
El reflejo
de lo que no tenía que ser
estaba ahí
y su luz me partió
como un rayo la realidad.




Lo que no dejaba
ser
tuvo mi permiso,
sometimiento absoluto
a mi voluntad.
Un deseo consciente
de inconsciencia,
nada es sin mi permiso.
Mis manos abren la puerta.

Como un fruto vi crecer
el delirio,
como una flor vi abrirse
el deseo.
Delirio en el deseo.
Deseo de delirio.
Imposible negación,
innegables sensaciones placenteras.
Un círculo perfecto girando
hasta convertirse en un espiral.

Natalia Peralta

16.7.08

Hasta pronto...

Recorro este espacio y los escritos que en él he ido plasmando, y me encuentro constantemente con fragmentos del pasado. Sensaciones, sentimientos y pensamientos… algunos permanecen, otros se han ido borrando, unos han ido evolucionando, otros se han ido transformando.En el último tiempo he intentado innumerables veces actualizar este espacio, y llegué al punto en que sentí que nuevas palabras e imágenes solo podían mancharlo. Las nuevas formas no quieren encajar con las viejas. Solamente puedo pensar en el fin, o mejor dicho en el cierre del lapso de mi vida hasta aquí esparcido. Quienes por aquí deseen dar un paseo, recorrerán mi álbum de fotos interno, imágenes escritas de mi pensar y sentir. Verán fotografías de mi ser interno tomadas con palabras que me reflejan.

Agito mi pañuelo en el aire mientras le grito adiós al barco que transportará mis remebranzas. Pueden subirse a bordo quienes quieran…

Pronto llegarán a puerto nuevas palabras…

Natalia Peralta

10.2.08

Sirenia









Entre lágrimas de cielo
y huellas de arena
me sumerjo en un mar
de fondo infinito.
Dudas que corren
como olas mentales,
corazones que se ahogan
en lágrimas derramadas
y sonrisas malgastadas.
Cadáveres de gaviotas
devorados por cuervos
que acechan alertas
en espera de la muerte
de lo cotidiano.
Espuma psíquica
arrastra los caracoles
de la conciencia.
Larvas del inconsciente
se bañan en sueños,
se sumergen en recuerdos.

El miedo ha sido arrastrado,
el corazón aprende a nadar.

El anochecer neuronal
se aproxima lentamente,
crece la marea espiritual.
Visita de brisas heladas,
dulzura nocturna del océano.
Entono bajo el agua
entre difusos reflejos de luna
una melodía atonal,
y me sumerjo en la oscuridad
nadando en busca del fondo
de un mar infinito.

Natalia Peralta

20.10.07

Humana maquinaria











Me mira con el furor perdido,
llama a mi nombre en el tiempo muerto.

Cadáveres atónitos en tumbas invisibles,
atrapados en la nada,
muertos por nada (y por todo).

Sabor amargo sobre mis labios,
besar la nada me seca la boca,
pero la nada se humedece con mi soledad.

Paredes coloridas en un cuarto oscuro,
habitación sin luz, marginación visual.

Cuerpo robótico, máquina inerte,
mi piel se rompe, no hay caricia final.

Nadie clama mi nombre, reina el silencio,
mis oídos atentos, pero solo oigo
el correr del fluido de la soledad.

Natalia Peralta

2.10.07

Ruido



Encerrada en mi caja de cemento
veo pasar lentas las horas.
El mundo y la vida me sofocan,
se me confunden las voces,
las ajenas y las internas.
Necesito pensar en silencio,
¿podrían dejar de hacer ruido?
Trato de descansar
pero las luces perforan mis ojos,
¿podrían apagarlas?

Converso con mis miedos
y conozco su belleza.
Otra vez las voces, las luces,
hoy mis ojos están secos.
Se esconde el perdón,
todo huele a penitencia.
La condena de los sonidos,
nadie puede escaparles.
No existe el silencio,
el corazón no se detiene,
mis oídos van a estallar.

Natalia Peralta

9.9.07

Clipo

Exclamación,
pensamientos,
un leve suspiro
y una mirada cómplice.

Más pensamientos,
un parpadeo de ojos,
un movimiento
que apenas se percibe
y miradas,
muchas miradas destartaladas.


El asombro,
la intriga,
más pensamientos,
archivos del alma
guardados en la mente.

Extracción de pupilas,
los ojos curiosos
(y en los oídos
una música continua)

Una seña indicando
el lugar específico.
Exclamación.
Luego
la mirada indiferente.

Signo de lo correcto,
y un espiral
de manifestaciones visuales.

Vidrios para la lectura
del pergamino olvidado
y un viaje repentino
en un avión de papel
hecho con ese pergamino.

Llegada
de quien no debía venir.
Parálisis de la inspiración
y la vuelta
a las tareas pactadas.

(En la soledad cúbica
un consuelo inexistente)

Natalia Peralta