10.6.11

Ave Fénix


Arde en la hoguera de su propio vuelo.
Bajo el cuerpo de lumbre ella es el Sol.
Su resplandor la atrae y la convierte en ceniza.
Viaja a su íntima noche, se asimila
al leve polvo errante de los muertos.
Pero entre lo deshecho se rehace.
Toma fuerzas del caos, se teje en luz
y amanece en la llama indestructible.

Pacheco


Todos hemos ensayado alguna o más de una vez esta 'muerte y resurrección en vida' ante episodios de dolor, pérdida, cambio, decadencia, etc., y es en ese sentido que la figura del Ave Fénix encarna la esperanza de un siempre posible recomienzo.

En Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche habla de las transformaciones de nuestro ser y de nuestro espíritu, y plantea que para alcanzar la cima de la felicidad primero hay que pasar por lo más bajo del dolor. En cierto pasaje formula la pregunta “¿Cómo pretendes renacer si antes no te has reducido a cenizas?”, la cual podría ser una clara alegoría al Fénix. Pero, de todas formas, siempre entendiendo esta muerte a la decadencia como una purificación personal y la sempiterna oferta de seguir en búsqueda de la plenitud y la felicidad.

Otro aspecto precioso del Ave Fénix es el que lo vincula con la idea de la no violencia, ya que al alimentarse sólo del rocío, este etéreo alimento le otorga la posibilidad de no dañar a ningún ser viviente para asegurarse su supervivencia. Además, al quemarse a sí mismo no lastima “karmicamente” a nadie, sino que se autoinmola sin necesidad de ningún otro actor, sin ocasionar dolor a ningún ser en ningún sentido. Nos recuerda asimismo a la filosofía jainista, donde sus adeptos llegan a usar la cara cubierta con un lienzo para no lastimar ni matar a ninguna criatura, por más pequeña que fuese. En este aspecto el Fénix es un claro ejemplo de la cristalización del principio de Ahimsa (no violencia).

En la tarea que encara, una y otra vez, de re-crearse a sí mismo, nos da muestra de la libertad y a la vez la responsabilidad personal por la elección de la vida a la que queremos renacer.
El Fénix simboliza la inmortalidad, la cual no es ajena al cambio: nacimiento, esplendor, decadencia y muerte están enlazados entre sí, formando una interminable cadena que se extiende desde y hasta el infinito, lo que nos permite tomar real perspectiva y escala de cada uno de los escollos nuestros de cada día, y entenderlos como constantes oportunidades para el cambio.

El Ave Fénix es un ser sensible y fuerte al mismo tiempo. Se quema a sí mismo cuando advierte que debe ser su fin.

Podemos imaginar al Ave Fénix perdiéndose en el cielo, haciéndose eterno con su alto vuelo en una fusión con el Universo.


Natalia Peralta & Mauricio Laruffa

11.4.11

El silencio de las sirenas

Hace mucho tiempo atrás, cuando era una niña, soñaba con convertirme en una sirena; mi eterno amor por el agua y mi fantasía de poder vivir debajo de ella habían logrado que las sirenas sean de gran admiración para mí. Recuerdo que cada vez que se me presentaba la oportunidad de sumergirme en una gran cantidad de agua, movía fuerte mis piernas juntas soñando con que, quizás, la rapidez del movimiento convertiría a mis dos extremidades inferiores en grandes y coloridas aletas.
Hoy en día mi sentimiento de amor por el agua persiste, con mayor intensidad aún, más no así la fantasía de convertirme en una sirena. Los pensamientos realistas de la mente adulta ya no me permiten dicha fantasía. Sin embargo, estos seres mitológicos de las profundidades del océano aún me hacen soñar, me hacen sumergirme en un líquido ensueño y pensar cuán maravilloso sería vivir rodeada de agua en lugar de aire. Es que el agua tiene esa energía que me renueva, que me tranquiliza, que me hace andar a la par de sus suaves ondas, nadando en su cristalina paz.
En honor a mi niña interna, a las sirenas de mis fantasías, y por los sueños que aquel inocente corazón albergaba, transcribo un texto de Franz Kafka en el que recoge un pasaje de Ulises del universo ficcional de la Odisea de Homero.

Natalia Peralta

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"Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:
Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.
Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo."
Franz Kafka

23.2.11

Cerro Colorado












Allá, en la punta del cerro
se hace imposible el describir,
lo majestuoso del momento,
la suprema energía del sentir.

Te miran los árboles, mansos,
mientras las piedras te hacen pie
para pasar al río, que a su paso
se forja el paisaje cordobés.

Colorados son los senderos,
rojas las piedras, roja la tierra.
En estos andares de febrero
el aire de lluvia fue primavera.

Las nubes taparon cumbres,
la neblina enchapó los cerros,
el plateado paraíso se hunde
en las cenizas de mi recuerdo.

Natalia Peralta

Fotografía
: Graciela De Lazzari
[Cerro Colorado, Córdoba]

1.2.11

Poetas, papeles y nubes



"Si eres poeta, verás claramente que hay una nube circundando esta hoja de papel. Claro, pues sin una nube no habría agua y sin agua los árboles no pueden crecer y sin árboles no podemos hacer papel de esta manera, la nube esta aquí, en esta página, entonces comprendemos que la existencia de esta página depende de una nube. Papel y nube están unidos, íntegramente relacionados."




Al leer estas palabras de Thich Nhat Hanh no pude más que emocionarme, agarrar mi cuaderno, acariciar las hojas y sentir la energía de la naturaleza rodéandome. De repente, entre mis dedos sentía la nube, al agua, al árbol. Comprendí la santidad de la muerte y la vida, el morir de un árbol para que en una hoja nazca un poema. La reencarnación de la nube, el agua y el árbol en mi poesía. La inspiración de los ciclos en mis letras.

Natalia Peralta

7.12.10

Energía

Creo en la energía del Universo, en la energía de la Naturaleza y en la energía de los Seres Humanos; y creo, veo, siento, cada vez con mayor claridad, la relación y la conexión que tienen éstas energías. Todo se mueve tan perfectamente bien cuando sabemos observar, cuando llegamos a esa iluminación interna que nos muestra nítidamente que nada en esta vida es casual, que nuestro destino es una cadena de eslabones unidos por causas y efectos. Las personas que estuvieron, las que están y las que estarán en nuestras vidas más adelante, son como una cadena de seres tomados de las manos, sólo que están unidos por una energía cósmica, pero todos aquellos que habitan nuestra existencia se relacionan entre sí de alguna manera, incluso quienes nunca se han cruzado. Quienes nos quieren nos enseñan mucho, quienes nos lastiman, quizás, nos enseñan más. Nunca hay que maldecir a alguien porque nos ha lastimado, hay que bendecir incluso al enemigo, porque lo más probable es que haya aparecido en nuestra vida con el fin de otorgarnos alguna enseñanza.
Insisto, hay que saber ver. Advertir que si amamos a alguien que no nos correspondió quizás sea porque ese amor es el primer escalón para luego llegar a la cima del amor real, pero sólo conociendo al amor que no es podremos llegar al amor verdadero. Hay quienes tienen la suerte de subir escalones de pocos peldaños o de tan sólo uno para llegar al amor real; pero también están los que tienen esa otra suerte de explorar distintas formas de amor hasta llegar al verdadero. Todos los caminos son apasionantes. El amor es apasionante.
Vuelvo a insistir, aprendamos a observar. Los amigos, cuantas veces nos lamentamos al haber perdido un amigo, porque nos distanciamos, porque la vida nos alejó, y pasado un tiempo comprendemos que ese amigo era el que debía estar en ese momento de nuestras vidas, que era la persona perfecta para una época perfecta. No todos maduramos de la misma forma, y a veces para crecer las ramas de un árbol deben abrirse. Igual las personas. El Universo nos proporciona un orden en nuestras relaciones, nuestra energía cósmica es un imán que atrapa a las personas correctas para cada instante, para cada época, para cada lugar.
El Universo nos provee todo de una forma tan perfecta, sólo hay que aprender a captar. Segundo a segundo nuestro ser se entrelaza con todo lo que no rodea. Nuestro ser se entrelaza con cada objeto. Abracemos a la silla en que nos encontramos sentados, pues alguna vez fue un árbol en un bosque. Nuestro ser se entrelaza con cada hecho, con cada situación, desde sentarnos a tomar un té hasta hacer un viaje, tornemos sagrado cada instante. Que no nos alcance jamás el aburrimiento, es sagrado incluso el momento en que nos encontramos en la cama mirando el techo, pensando, soñando. Nuestro ser se entrelaza con cada persona, y si nuestra energía es buena, podemos lidiar y complementarnos a la perfección con las demás energías de las personas, tanto con las buenas como con las malas. Podemos lograr ese equilibro, sonreír con cada encuentro grato, sonreír incluso en los encuentros no gratos.
Ante las personas de mala energía no actuemos con bronca, sino con compasión, es la única forma de lograr un equilibrio con ellas.
Ante las personas de buena energía, disfrutemos. Apreciemos cada instante cuando el Universo ponga frente a nosotros a esos seres que irradian luz. Aprendamos a ver por qué ciertas personas aparecen en ciertas etapas de nuestra vida, y comprendamos también cuando y por qué se van. Cada encuentro con otra persona nos enseña algo, y debemos disfrutar de esos encuentros en el exacto instante en que suceden, porque podrían ser los únicos. Lo cierto es que todo es impermanente, hay que valorar cada instante con cada persona, nunca sabremos si volveremos a encontrarnos. Y nunca, jamás, nos lamentemos por quienes ya no formen parte directa de nuestra vida. Aprendamos a sonreírle al recuerdo, comprendamos por qué algunos seres estuvieron en nuestra vida sólo una etapa, por qué fueron las personas perfectas para esa etapa, por qué ya no lo son ahora. Comprendamos que quien se encuentra con nosotros está en el aquí y ahora, no el pasado, no en el futuro. Y a los que estén en el pasado, pues saludémoslos con una sonrisa. Y a los que estén en el futuro, pues démosle la bienvenida con una sonrisa. Todas nuestras relaciones se encuentran en sincronicidad con cada estado nuestro, con cada etapa, con cada instante. Observemos, aprendamos a ver estas sincronicidades, el por qué de cada encuentro, de cada bienvenida y de cada partida. Así ya no volveremos a lamentarnos. Así cada instante será vivido en el eterno presente, el aquí y ahora. Así, danzaremos al unísono con el Universo y nos fundiremos en un océano de energías en perfecta sincronía.

Natalia Peralta

26.10.10

Sat nam


“La libertad es el gran espejo mágico
donde toda la creación
pura y cristalina se refleja;
en ella se abisman los espíritus tiernos
y las formas de la naturaleza entera.”
Novalis ~




Esta mañana simplemente caminaba a paso tranquilo, bajo el suave calor del sol de primavera, con la música de Monjes Budistas en mis oídos; y me sentí en completa armonía conmigo misma y con todo lo que me rodeaba, me sentí más en mi centro que nunca. Respiraba en un completo estado de relajación, sentía el prana entrar y salir de mí con simple naturalidad.

Llego a una esquina y detengo mi paso para esperar que cambie el semáforo. A unos pasos míos veo un hare krishna también esperando para cruzar, allí sobre el pasaje El Maestro, donde a unos pocos metros está la Academia Vaisnava, donde probablemente se dirigía. Lo miré y por primera vez sentí que lo entendía, que sabía como había alcanzado esa paz que reflejaba su mirada, esa armonía en toda su figura envuelta de telas color naranja. Por primera vez, él no era el extraño entre la gente, hoy me sentí más cerca de él que de todas las demás personas que me haya cruzado. Quizás no comprenda su rasgo devocional, nunca he sido una persona devota, pero sentía que entre él y yo había una similitud espiritual muy grande, que si nos sentáramos uno al lado del otro no sería necesario hablar una sola palabra para descubrir la semejanza entre su alma y la mía.

El semáforo cambió, el hare krishna cruzó a mi mismo paso y luego siguió su rumbo por el pasaje El Maestro. Yo seguí por la Avenida Rivadavia, que esta mañana para mí no tuvo nombre, hoy simplemente sentí que caminaba por un fragmento del mundo, en completa sincronía con el planeta entero.

Natalia Peralta

Fotografía: Natalia Peralta

3.7.10

Luz intensa











Luz emergente,

mirada radiante,
armonía,
paz interna,
desapego,
libertad.

Liberación extrema,

desataduras,
ansias
de perfecta universalidad.

Espíritu desmedido,
exaltado,
alegre,
hambriento de ser,
sediento de vida.

Luz tan refulgente
que encandila,
no existen sombras,
sólo el ser
que se pierde en la luz
incesante, hipnótica,
del espíritu libre.

Natalia Peralta

17.4.10

Nuevo Ser

Cuando lo entendí no pude contener las lágrimas, pero sí, mi oscuridad había muerto para siempre. Ya era un ser completamente nuevo, y lloré de alegría como nunca en mi vida lo había hecho. 

Jamás pensé que la oscuridad me dejaría, porque creí que formaba parte de mí, pero ella se fue cuando vio la luz que comenzaba a emanar de mi interior. 

Al desaparecer la oscuridad mi luz lo invadió todo para que esta otra ya no tuviera retorno.


De repente ya no era la misma, mi espíritu comenzó a crecer en enormes dimensiones, todo mi ser irradiaba una indescriptible sensación de bienestar, conocí la paz. Todo mi alrededor también cambió, mi percepción de las cosas y la relación con los demás seres.

Mi viejo ser lloraba en soledad, mi nuevo ser no puede parar de sonreír cuando se encuentra en soledad, y aunque a veces no sonría con mis labios, mi alma adopta una constante forma de sonrisa.

El Cosmos ha parido este nuevo espíritu que ahora se mece dentro de mí. Siento que nada me puede derrumbar, pues la luz no se derrumba, los Astros brillarán eternamente en mí, y yo con ellos. Todo mi pasado, mi vida entera, es apenas un detalle en mi presente. El pasado ya no pesa, la oscuridad cuando se fue lo tomó de la mano y se lo llevó consigo.

He renacido, y al igual que un bebé lloro en este mundo que siento nuevo, con lágrimas brillantes me reconozco en este Universo y me siento en armonía con él. Y crezco, mi luz se expande, mi ser se eleva y toco con mis manos la paz de la existencia.

Natalia Peralta

1.10.09

Estelar


La noche se me acercó,
con su silencio y todas sus verdades,
lleno de estrellas espejadas,
para mostrarme la cara de mi locura,
tiró sobre mi nariz polvo de éter
y en un estornudo escupí mi razón.


Natalia Peralta

2.9.09

Tomás




A mi eterno amor felino
05/10/92 ~ 02/09/09


Tomás, creo que tus pelos blancos aún vuelan,
aunque invisibles, en la atmósfera de este hogar.
Tus huellas nunca serán borradas de este suelo.
Tus ojos celestes todavía iluminan cada rincón.
Y tu maullido seguirá, quizás por siempre,
haciendo eco en nuestros corazones...


Natalia Peralta

16.3.09

Entre nubes y sombras









Sombras en el techo,
nubes en el piso,
siluetas falciformes,
deleite visual,
ocio cerebral.

Toma mi mano…
Déjala…
Permíteme sacarle
el guante de piel
para que puedas sentir
mis huesos.

Ahora si,
agarra mis huesos,
pero sujétate fuerte.

Caminemos
agarrados de la mano
y los huesos
por las sombras y las nubes,
por la sombra de una nube.

Dulce descanso
de la bruma diaria,
dulce reposo
entre maderas húmedas.

Dame tu boca,
desnudaré tus dientes.

Detrás de las nubes,
debajo de las estrellas,
la atmósfera lúgubre.

Soñemos con el no-paraíso,
viajemos entre sueños
hacia la paz eterna.

Natalia Peralta

Fotografía: Natalia Peralta

9.12.08

Hematomanoide

Pánico sobrenatural
en medio del más largo lapso
de serenidad.

Desesperante ansiedad,
los pensamientos son cortantes,
mas la sangre no se escapa.

Coagulada existencia,
se hinchan las venas del ser
que explotan de placer.

Y sin embargo todo
se recubre de piel,
prisión humana,
celda carnal,
búsqueda existencial.

Breve lapso de pánico
sobre un tramo de paz,
la sangre fluye igual,
y sobre la tierra, la faz
de mi inconsciencia.

Natalia Peralta

13.10.08

Sueño de una noche de invierno

La noche era oscura y corría un viento suave, similar a la caricia que siente ella en su rostro. Y ella mira hacia atrás, pero sólo ve oscuridad, ignora que detrás de esa oscuridad unos ojos la observan. Sin embargo, se trata de la mirada que tanto ansía. El dueño de dicha mirada teme que no lo reconozca, entonces desea provocarle sentimientos a través de una simple brisa. Y le provoca el más placentero de los escalofríos, tan cálido a la vez, que es por eso que ella lo reconoce. Entonces descubre su cuello, tentando al deseado acechador. La suave brisa se enfoca solo en su cuello, y cuando ella mira la sombra en la pared, sonríe y dice -Sabía que mi deseo iba a hacérmelo presente de alguna forma una de estas madrugadas, sólo deseo que su sombra me envuelva completa y me sumerja en un ensueño-. -Se lo concederé- Ella nota que la luz es derrotada, la sombra se agranda y con gusto la absorbe en un cálido abrazo mientras la recuesta. Luego ella siente unas cosquillas en sus labios, la sensación es tal que le provoca un profundo suspiro, dice -Gracias por visitarme hoy- y sonriendo se duerme.
Javier Páez Muro & Natalia Peralta
Dibujo: Javier Páez Muro

19.8.08

El círculo y el espiral

Antes era como un círculo,
no podía crecer fuera de lo que ya era,
fuera de mis convicciones
y mi primeriza esencia.

Ahora soy como un espiral,
puedo crecer sobre mi ser,
caminar sobre mis convicciones, y más allá,
abriéndome a lo desconocido,
extendiendo mi esencia infinitamente.


Corté en un pequeño punto
del círculo de mi mente
y comenzó a extenderse solo
un infinito espiral.

Natalia Peralta

12.8.08

Del círculo al espiral


Mi mente girando en círculos
tan imperfectos
que lograron la perfección.
El reflejo
de lo que no tenía que ser
estaba ahí
y su luz me partió
como un rayo la realidad.




Lo que no dejaba
ser
tuvo mi permiso,
sometimiento absoluto
a mi voluntad.
Un deseo consciente
de inconsciencia,
nada es sin mi permiso.
Mis manos abren la puerta.

Como un fruto vi crecer
el delirio,
como una flor vi abrirse
el deseo.
Delirio en el deseo.
Deseo de delirio.
Imposible negación,
innegables sensaciones placenteras.
Un círculo perfecto girando
hasta convertirse en un espiral.

Natalia Peralta

16.7.08

Hasta pronto...

Recorro este espacio y los escritos que en él he ido plasmando, y me encuentro constantemente con fragmentos del pasado. Sensaciones, sentimientos y pensamientos… algunos permanecen, otros se han ido borrando, unos han ido evolucionando, otros se han ido transformando.En el último tiempo he intentado innumerables veces actualizar este espacio, y llegué al punto en que sentí que nuevas palabras e imágenes solo podían mancharlo. Las nuevas formas no quieren encajar con las viejas. Solamente puedo pensar en el fin, o mejor dicho en el cierre del lapso de mi vida hasta aquí esparcido. Quienes por aquí deseen dar un paseo, recorrerán mi álbum de fotos interno, imágenes escritas de mi pensar y sentir. Verán fotografías de mi ser interno tomadas con palabras que me reflejan.

Agito mi pañuelo en el aire mientras le grito adiós al barco que transportará mis remebranzas. Pueden subirse a bordo quienes quieran…

Pronto llegarán a puerto nuevas palabras…

Natalia Peralta

10.2.08

Sirenia









Entre lágrimas de cielo
y huellas de arena
me sumerjo en un mar
de fondo infinito.
Dudas que corren
como olas mentales,
corazones que se ahogan
en lágrimas derramadas
y sonrisas malgastadas.
Cadáveres de gaviotas
devorados por cuervos
que acechan alertas
en espera de la muerte
de lo cotidiano.
Espuma psíquica
arrastra los caracoles
de la conciencia.
Larvas del inconsciente
se bañan en sueños,
se sumergen en recuerdos.

El miedo ha sido arrastrado,
el corazón aprende a nadar.

El anochecer neuronal
se aproxima lentamente,
crece la marea espiritual.
Visita de brisas heladas,
dulzura nocturna del océano.
Entono bajo el agua
entre difusos reflejos de luna
una melodía atonal,
y me sumerjo en la oscuridad
nadando en busca del fondo
de un mar infinito.

Natalia Peralta

20.10.07

Humana maquinaria











Me mira con el furor perdido,
llama a mi nombre en el tiempo muerto.

Cadáveres atónitos en tumbas invisibles,
atrapados en la nada,
muertos por nada (y por todo).

Sabor amargo sobre mis labios,
besar la nada me seca la boca,
pero la nada se humedece con mi soledad.

Paredes coloridas en un cuarto oscuro,
habitación sin luz, marginación visual.

Cuerpo robótico, máquina inerte,
mi piel se rompe, no hay caricia final.

Nadie clama mi nombre, reina el silencio,
mis oídos atentos, pero solo oigo
el correr del fluido de la soledad.

Natalia Peralta

2.10.07

Ruido



Encerrada en mi caja de cemento
veo pasar lentas las horas.
El mundo y la vida me sofocan,
se me confunden las voces,
las ajenas y las internas.
Necesito pensar en silencio,
¿podrían dejar de hacer ruido?
Trato de descansar
pero las luces perforan mis ojos,
¿podrían apagarlas?

Converso con mis miedos
y conozco su belleza.
Otra vez las voces, las luces,
hoy mis ojos están secos.
Se esconde el perdón,
todo huele a penitencia.
La condena de los sonidos,
nadie puede escaparles.
No existe el silencio,
el corazón no se detiene,
mis oídos van a estallar.

Natalia Peralta

9.9.07

Clipo

Exclamación,
pensamientos,
un leve suspiro
y una mirada cómplice.

Más pensamientos,
un parpadeo de ojos,
un movimiento
que apenas se percibe
y miradas,
muchas miradas destartaladas.


El asombro,
la intriga,
más pensamientos,
archivos del alma
guardados en la mente.

Extracción de pupilas,
los ojos curiosos
(y en los oídos
una música continua)

Una seña indicando
el lugar específico.
Exclamación.
Luego
la mirada indiferente.

Signo de lo correcto,
y un espiral
de manifestaciones visuales.

Vidrios para la lectura
del pergamino olvidado
y un viaje repentino
en un avión de papel
hecho con ese pergamino.

Llegada
de quien no debía venir.
Parálisis de la inspiración
y la vuelta
a las tareas pactadas.

(En la soledad cúbica
un consuelo inexistente)

Natalia Peralta

5.8.07

Recuperando la visión (Borrón y cuenta nueva)


Descansa en mi ser
la quietud de la noche,
un rayo escondido
enceguece mi visión.

Lámpara de realidad,
luz de mi conciencia,
exprimido el pasado,
redención de lo real.


“Me pregunto:
¿Por qué seguía
junto a lo que me hería?
Me agrandaba la herida
y te culpaba a vos.

Me abriste los ojos
con un fuerte golpe,
y te odié por eso
pero ahora te consagro
por darme esta visión.”

Anteojos para los que no ven...
Casi pierdo los míos...

Hoy todo está claro
y por única vez
me adhiero a esta claridad,
la venero.

Mis pies se mueven,
adelanto en mi camino,
un sendero sin neblina,
y la verdad: mi devoción.

El pasado,
el querer,
el dolor,
el odio
y el fin de todos los ciclos.
Luego
la paz en mi ser.
Borrón
y cuenta nueva.

Natalia Peralta

11.7.07

La virtud del silencio


Cuando era adolescente me avergonzaba ser callada, y al mismo tiempo me sentía tanto más inteligente que las personas de mi edad, pero no sabía expresarlo, no podía exteriorizarlo. Ahora comprendo que no es que no sabía o no podía hacerlo, sino que esa sabiduría que siempre sentí tener dentro de mí no es de la que se expresa con palabras. Hoy valoro mi silencio como una de mis mejores virtudes. A menudo me sorprende la gente que habla mucho, me desconciertan las personas ruidosas que parecen temerle al silencio. Cuando me encuentro con este tipo de seres suelo quedarme mirándolos sin escuchar realmente, observándolos como un todo, un conjunto de ruido y torpeza. 
A lo largo del tiempo aprendí a valorar mi silencio y aceptar mi modo de ser tranquilo y sigiloso. "Cuando hables procura que tus palabras sean mejores que tu silencio”, dice un proverbio de la India. Pitágoras alegó que “el silencio es la primera piedra del templo de la sabiduría”. El verdadero conocimiento es inexpresable, no se dice con palabras sino que se expresa por sí mismo, es la sabiduría que se manifiesta serena en el ser. 

Natalia Peralta


"Los discípulos estaban enzarzados en una discusión sobre la sentencia de Lao Tse:
Los que saben no hablan; lo  que hablan no saben.'

Cuando el Maestro entró donde ellos estaban, le preguntaron cuál era el significado exacto de esas palabras. El Maestro preguntó 
-¿Quién de vosotros conoce la fragancia de la rosa?-
Todos la conocían. Entonces dijo -Expresadlo con palabras-
Y todos guardaron silencio."


Anthony de Mello

6.7.07

Sobre el odio y el amor

Hace un tiempo escribí:

"Un odio mortal corre por mis venas, ansiando pronto escapar por una fràgil muñeca. Pero la muñeca parece muy fuerte, la piel es un muro donde estàn refugiados los òrganos. Nada se ve claro, dos ventanas de cristal se encuentran constantemente empañadas, entonces el mundo tiene fronteras mas cercanas. El odio mortal fluye con màs fuerza, agitando mi corazòn, sudando mi frente aunque fuera de mì hace frìo. Mi cuerpo se convulsiona, mi psicòtico espìritu padece una epilèptica sensaciòn."

Franz leyó esto y me preguntó: - ¿Odio?, ¿podes sentir eso? - Y a partir de allí se desarrolló el siguiente diálogo:
Natalia - Escribí eso sin pensar, para descargarme y es lo que me salió, así que como no fue pensado no sé que responderte. Quizás concientemente sienta que no puedo concebir semejante sentimiento y mi inconsciente lo odia todo, quien sabe...
Franz - He leído bastante de tus escritos y sabés usar muy bien la lengua hispana, cada palabra que escribís tiene un por qué... por eso mismo... ¿por qué?
Natalia - ¿Sabés la cantidad de veces que he escrito cosas sin pensar? Sacando cuentos y esas cosas, en general no pienso lo que escribo. "En el arte el pensamiento es el enemigo de la originalidad", en cuanto entras a pensar métricas, palabras y demás, arruinás lo que realmente estás intentando sacar. Creería que la frase "odio mortal" puede ir tanto al odio hacia los mortales como a un odio que puede morir en cualquier momento...
Franz - Puede ser... a menos que... Nati... ¿vos estás contenta con quién sos?
Natalia - Que pregunta mas complicada de responder... A veces creo que me amo tanto a mí y siento esa especie de odio o molestia hacia los demás que me encerraría en mí misma. Cuando más pero más bien me siento es cuando estoy a solas conmigo misma, con los demás es como que llega un punto que si paso mucho tiempo rodeada de gente me empieza a agobiar. Creo que no se ama a sí misma la persona que no tolera la soledad y necesita si o si tener al menos a una persona a su lado. ¿Por qué podría alguien no tolerar la soledad? Solo porque no se quiere a sí misma y no tiene el suficiente valor de pasar al menos una hora en silencio con sus pensamientos.
Franz - Estoy de acuerdo al 100%
Natalia - Por el contrario, si yo pudiera hacer la gran Zaratustra y encerrarme sola con mis pensamientos y no saber nunca más de la ‘muchedumbre’, no te queden dudas de que lo haría ya mismo. Entonces creo que la respuesta a tu pregunta es que sí, estoy muy contenta con quien soy.
Franz - Una vez me dijiste algo sobre tu relación con el mundo y uno de tus sueños sobre crecer como escritora... y más allá del placer personal que te daría el éxito, creo que hay algo hacia la sociedad, una gigante necesidad de mostrar al mundo que no sos alguien que creías...
Natalia - En realidad creo que el deseo de consagrarme alguna vez como escritora viene por dos lados. El primero mostrarle a quienes se creen que me conocen que apenas conocen el 10% de mi ser, alguna vez tienen que enterarse todos de las cosas me han pasado en la vida. Sinceramente a veces me molesta demasiado la ignorancia de todos con respecto a mí, y mi incapacidad de expresarme con palabras orales. Entonces alguna vez me sentiré lista y publicaré algo realmente fuerte y todos quedarán con la boca abierta, pero bueno, no voy a morir sin decir las cosas. Y el segundo, totalmente alejado de eso, es podes abrirles los ojos al menos a diez personas, y creo que ya estaría contenta. La estupidez masiva ya me supera, así que si lograra alguna vez que aunque sea una persona venga a agradecerme por haberle abierto los ojos en cuanto a la realidad creo que me daría mucha satisfacción
Franz - "En el reino de los ciegos... el tuerto es rey" Ahora preguntate si hay gente que en vez de ser ciega... simplemente se sacó los ojos para no ver...
Natalia - Pues entonces me encantaría devolverles la vista.

Natalia Peralta & Francisco Sculli

25.6.07

Gustavo Adolfo Bécquer



Bécquer
me hizo comenzar
a amar la poesía...

Y fue
mi primera inspiración
para comenzar a escribir.

Natalia Peralta

20.6.07

Ella... Yo...

Una persona que me está conociendo, y que aprecio mucho, se inspiró en mí y en mi vida para producir el siguiente escrito. Cuando me lo mostró tuve tres reacciones: alegría, por el hecho mismo de haberse inspirado en mi persona; conmoción, por lo bello y real de las palabras, y tristeza, precisamente por la cruda realidad del escrito.

Natalia Peralta

Ella

Y ahí estaba ella, con su mirada triste,
ansiando escapar, ansiando ver la luz.
Ella quería mirar, quería escapar
hacia esa luz que a su vida le daría felicidad.
Su corazón no aguanta más,
late de manera desconocida para los demás,
para ella es normal.
Sentada en la nada, no sabe hacia donde dirigirse,
burbuja irrompible, prisionera de su alma.
No sé si conoce la luz, tampoco ella sabe si la conoce,
solo ansía verla y no recordar más.
Por lo poco que sé, hace tiempo está sumergida
en el espeso, frío y oscuro banco de neblina.
Lastimosa infancia vivida, dejó nada más que heridas,
su pasado mas próximo solo la lastimó aún más.
Ella no quiere pensar, por lo menos intenta no hacerlo,
en las noches la atormentan sus recuerdos.
Sólo ríe, se limita a llorar,
sólo se pone su mascara y demuestra felicidad.
Sus ojos no me mienten, y menos su forma de hablar,
está lastimada, sólo llora en soledad.
Ella se acerca hacia una ventana, le cuesta mirar,
está empañada, está completamente mojada.
Son sus ojos, deseando un rayo de luz
que evapore el agua para dejar de llorar.
Hoy día, quisiera convertirme en tu Dios,
y regalarte un rayo de sol para que te seques,
para que te escapes.
Y ahí esta ella, sentada en la nada,
esperando que un halo de luz
le muestre el camino que tanto espero.

Victor Boffa

25.4.07

Carmina Burana

Escuchar hoy en vivo la obra Carmina Burana de Carl Orff fue una de las cosas más impresionantes que pude haber experimentado. Vivir en carne propia una composición tan extraordinariamente perfecta tocada por ciento sesenta músicos fue realmente sublime. El comienzo me hizo erizar la piel, me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Nunca había disfrutado tanto de algo. Sentí tanta emoción, tanta paz, tanta gloria. Esas notas imponentes, las voces enérgicas del coro, la perfección de la melodía... y sin embargo siento que tantas halagadoras palabras no alcanzan. Todo es poco para describir lo que me hizo sentir Carmina Burana. En los instantes pacíficos de la obra se escuchaba el canto de los pájaros, y no parecían más que otro instrumento de la orquesta, conformando una perfecta armonía. Transcurría la obra y oscurecía la tarde, el sol se escondía detrás del escenario mientras salían las estrellas a hacernos compañía. Corría también una suave y fresca brisa que acariciaba los rostros, mientras tanto la música acariciaba los oídos. Creo que fueron los minutos más perfectos de mi vida. Nunca antes mis oídos habían recibido tanta belleza. Sentí que mi corazón lloraba y mi alma sonreía. Toda la gente que se encontraba a mi alrededor desapareció. Éramos sólo la orquesta, el coro y yo. Todos vibrando con Carmina Burana.
Cuando la obra finalizó simplemente quedé con la boca abierta. Me quedé en silencio por unos segundos, no terminaba de creer que lo que acababa de escuchar era real. Lo creí cuando caí en cuenta de que en verdad nunca me había sentido tan viva, con todos los sentidos conectados. Comprendí que en el mundo hay más belleza y perfección de la que me imaginaba, sólo hay que saber encontrarla. Yo encontré una parte en el atardecer de este día, cuando en mi mundo por un instante sólo existió la música, cuando mi ser se reencarnó, dentro de los minutos más emocionantes de mi existencia, en Carmina Burana.

Natalia Peralta

"Oh Fortuna, variable como la Luna
como ella creces sin cesar o desapareces.
¡Vida detestable!
Un día, jugando, entristeces a los débiles sentidos
para llenarles de satisfacción al día siguiente.
La pobreza y el poder
se derriten como el hielo ante tu presencia.
Destino monstruoso y vacío,
una rueda girando es lo que eres,
si está mal colocada la salud es vana,
siempre puede ser disuelta, eclipsada y velada;
me atormentas también en la mesa de juego;
mi desnudez regresa, me la trajo tu maldad.
El destino de la salud y de la virtud
está en contra mía, es atacado y destruido
siempre en tu servicio.
En esta hora sin demora
toquen las cuerdas del corazón;
el destino derrumba
al hombre fuerte que llora conmigo por tu villanía."

Carl Orff

24.3.07

Locura...












Dicen que si uno dice
que esta loco,
en realidad no está loco,
porque el loco no sabe que lo está.
Ahora qué pasa
cuando uno siente
que, efectivamente,
se está volviendo loco...

Natalia Peralta