opacas pesadillas
se escapan,
coloridas quimeras
se acercan.
Sueño despierta,
despierto soñando.
Entremedio
luces y sombras
me desvelan
y me construyen.
Natalia Peralta



El amor como algo que siempre está, aunque no pensemos en él o ni siquiera lo sintamos.
Hace mucho tiempo atrás, cuando era una niña, soñaba con convertirme en una sirena; mi eterno amor por el agua y mi fantasía de poder vivir debajo de ella habían logrado que las sirenas sean de gran admiración para mí. Recuerdo que cada vez que se me presentaba la oportunidad de sumergirme en una gran cantidad de agua, movía fuerte mis piernas juntas soñando con que, quizás, la rapidez del movimiento convertiría a mis dos extremidades inferiores en grandes y coloridas aletas.
Creo en la energía del Universo, en la energía de la Naturaleza y en la energía de los Seres Humanos; y creo, veo, siento, cada vez con mayor claridad, la relación y la conexión que tienen éstas energías. Todo se mueve tan perfectamente bien cuando sabemos observar, cuando llegamos a esa iluminación interna que nos muestra nítidamente que nada en esta vida es casual, que nuestro destino es una cadena de eslabones unidos por causas y efectos. Las personas que estuvieron, las que están y las que estarán en nuestras vidas más adelante, son como una cadena de seres tomados de las manos, sólo que están unidos por una energía cósmica, pero todos aquellos que habitan nuestra existencia se relacionan entre sí de alguna manera, incluso quienes nunca se han cruzado. Quienes nos quieren nos enseñan mucho, quienes nos lastiman, quizás, nos enseñan más. Nunca hay que maldecir a alguien porque nos ha lastimado, hay que bendecir incluso al enemigo, porque lo más probable es que haya aparecido en nuestra vida con el fin de otorgarnos alguna enseñanza.

Cuando lo entendí no pude contener las lágrimas, pero sí, mi oscuridad había muerto para siempre. Ya era un ser completamente nuevo, y lloré de alegría como nunca en mi vida lo había hecho. 
Javier Páez Muro & Natalia Peralta
Antes era como un círculo,