Fue una noche de Luna llena donde una lechuza, mi animal de poder, abrió sus ojos y sus alas gigantes en mí. Me sentí muy anciana y también me sentí eterna. Un gran fuego de hoguera perfecto coronó la noche, bajando su intensidad con la frescura del amanecer, donde algunos cóndores revolotearon cerca observando y cuidando a la tribu. A partir de ahí, inicié un período de transformación profunda del que nadie más que yo sabe lo arduo, doloroso y poderoso que fue ese proceso. La energía sagrada de la Huachuma siguió corriendo por mis venas todo el año que siguió, su sabiduría manejó mis pasos para posicionarme hoy en un nuevo hogar donde cada mañana veo, desde la ventana de mi habitación, al amanecer levantándose sobre el cordón de cerros de Pie de Palo. Aunque el trayecto hasta acá se me hizo largo y difícil de transitar, cada mañana el abuelito Pie de Palo me recuerda que todo se dio en tiempos perfectos y que hoy estoy donde tenía que estar. Volví a mi esencia, me siento en casa y en paz. Celebro este aniversario de cara a este gran Maestro. La medicina de la Tierra me sigue recorriendo y siento un fueguito sagrado chispeando que aviva sus llamas en mi interior.
- Todavía queda mucho por vivir y compartir - me dicen el fuego y la montaña. Y yo les sonrío amorosa con alivio y emoción.
Natalia Sol Peralta
Ph. Natalia Sol Peralta. Pie de Palo, San Juan.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario