
Allá, en la punta del cerro
se hace imposible el describir,
lo majestuoso del momento,
la suprema energía del sentir.
Te miran los árboles, mansos,
mientras las piedras te hacen pie
para pasar al río, que a su paso
se forja el paisaje cordobés.
Colorados son los senderos,
rojas las piedras, roja la tierra.
En estos andares de febrero
el aire de lluvia fue primavera.
Las nubes taparon cumbres,
la neblina enchapó los cerros,
el plateado paraíso se hunde
en las cenizas de mi recuerdo.
Natalia Peralta
Fotografía: Graciela De Lazzari
[Cerro Colorado, Córdoba]
