Escribo como quien lentamente se adentra en un bosque lleno de animales desconocidos, matorrales, pinos y más pinos, troncos caídos llenos de musgo y hongos, y avanzo, aunque no pueda ver por dónde voy, porque confío, porque sé que es aquí adonde pertenezco. Y si me detengo y me recuesto entre la hierba, sé que de mis partes muertas algo crecerá. Por eso me quedo. Por eso sigo. En este bosque que existe en mi interior, que incansablemente camino, todo puede ponerse muy oscuro a veces, pero sé que, mientras escriba, nunca nada muere para siempre.
Natalia Sol Peralta
Ph. Natalia Sol Peralta. El Pinar, San Juan.

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